Bienaventurados sean los griegos. La vida de Brian

Diciembre-Enero de 2013

Diciembre año 1. Con un rojo atardecer al fondo, los Reyes Magos llegan de Oriente a lomos de sus camellos. Ya de noche, un poco desorientados por la estrella que les ha guiado, entran majestuosos en un establo de Belén, se postran a adorar al niño Brian y lo colman de presentes, para desconcierto de la madre, que no tiene ni idea de para qué sirve la mirra. Enseguida se deshace el malentendido, al percibir Melchor, Gaspar y Baltasar los destellos y músicas celestiales que salen del establo vecino, donde también recién nacido resplandece el Niño Jesús flanqueado por las siluetas de su madre, San José, la mula y el buey. Sus majestades vuelven y recuperan sin miramientos los regalos de oro, incienso y mirra para ofrecérselos al Hijo de Dios. Y la pantalla se llena con el título Monty Python’s Life of Brian.

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